En la Biblia, ya vemos que en el Antiguo Testamento se pedía la mano de la novia con un anillo. Esta costumbre ha llegado hasta nuestros días. En el siglo IX, el papa Nicolás I, decreta que el hecho de entregar el anillo a la novia es ya una declaración oficial de la intención de casarse. El anillo que recibe la novia en la actualidad, debe llevarlo en la mano izquierda.